Lima, 14 abril del 2011
Hola mi querido “Tú”:
Ayer y hoy, vaya días, te vi más de lo soportable para mis nerviosas intenciones, no me pude concentrar en absolutamente nada de lo que nos rodeaba, tú, bueno vives en tu mundo, donde ni siquiera soy una intrusa. Me he dado cuenta que los líos de amoríos llegan al mismo tiempo, que nos hacen sentirnos los más malvados, que tenemos que herir y herirnos para aprender. Comprendo que quizá tendré que herir un corazón para poder olvidarme de ti, o siquiera poder sobrellevar tu cercanía. El quererte me enferma, me desespera, me vuelve una viajera constante entre el mundo del descontrol y la locura, y mi corazón inexperto recién se entera que la locura y descontrol van de la mano de la ilusión. ¿O debería decir amor? Aprendo que el querer tiene que doler para estar seguros de que es querer, que cuanto más amamos a alguien que no nos corresponde, existen otras personas que también nos aman en secreto, y si no es en secreto nos lo hacen saber, sufrimos y generamos todo un ciclo, donde muchos sufrimos por querer. Mi querido “Tú” tendré que despedirme de ti en ocho meses, suena mucho pero sé que será poco, te extrañaré, te soñaré en tu ambiente natural, rodeado de sueños, de un aura tan divertida, siempre luchando entre tu querer y tu amar, sueños o burocracia, religión?. Siempre estarás presente en mis sueños, entre mis almohadas y tu esencia entre mis sábanas. Lo que no pudo ser y nunca será estará rozándome una mejilla, como aire que cruza pero no pisa, como marea que empuja pero no tumba, pero estará allí, recordándome que no pasó. Mateo, pasan más de 4 años que te quiero, quizá necesite ayuda no lo sé, hoy estuviste muy cerca, demasiado, y mi corazón se altera cuando te tengo cerca, el vibrar de mi ser emocionado es demasiado para mi mente que aun confunde términos. En realidad hablaremos de amor?.
Rosem




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